SEARCH
SHOP
  • Your Cart Is Empty!
C/ Basea 8, 1r 2a (08003) Barcelona +34 629 07 25 96
Blog
Vuelvo de un taller de dos días con un grupo de 25 maestros/profesores de la Institución Teresiana. En estos momentos me siento agradecida y re-inspirada.

La experiencia más poderosa del grupo en su conjunto fue un análisis profundo del sistema educativo, del que ellos son sólo una pieza. La principal conclusión: las muchas desconexiones que existen actualmente en el sistema y la sensación de que a menos que algo sustancialmente diferente suceda, las cosas van a ir a peor casi inexorablemente. La razón… la ausencia de diálogo generativo real entre todos los actores clave del sistema.

Todas las piezas que analizamos parecían querer ser el centro de atención, ocupando el lugar natural de los alumnos, asegurándose de que su voz era más fuerte que las de todos los demás y sus necesidades satisfechas antes que las de los otros. La principal esperanza… el sentido de misión profundamente presente en la sala, la conexión al propósito que llevará a estos maestros y profesores a continuar dejando una huella, a seguir trabajando primero en ellos mismos como pieza clave y contra todo pronóstico e incluso aunque no esté claro qué va a pasar con el sistema o a dónde va a ir a parar.

Este sentido de misión estuvo presente en las conversaciones que tuvimos y me ayudó a conectar con el mío y a recuperar la esperanza. Incluso si colectivamente parecemos haber olvidado «el camino a casa», hay puntos de luz en el sistema, personas que están dispuestos a hacer su parte para cambiar el mundo, empezando por ellos mismos.

Este sentido de misión va más allá del enfoque centrado en objetivos a corto plazo que vemos en todas partes y da lugar a líderes que miran hacia el futuro y cuya atención se concentra más allá de sus «dispositivos electrónicos». Este sentido de misión nos obliga a mantenernos abiertos y dispuestos a cambiar, a ser fuertes y resistente, a continuar recordando que nuestros juicios son sólo eso y a mantener el corazón abierto a pesar de todas las dificultades. Este sentido de misión eleva la calidad de «La conversación» en cualquier sistema y nos da el impulso para continuar sido parte de ella. También nos obliga a seguir buscando dentro de nosotros mismos para encontrar el mejor «nosotros» que tenemos para ofrecer.

«Nunca dudes que un pequeño grupo de individuos comprometidos puede cambiar el mundo; de hecho, es lo único que lo ha logrado», decía Margaret Mead, la antropóloga estadounidense. Este fin de semana he sentido que algunos de ellos estaban en la sala.
1

Blog
«Muchas veces nos olvidamos de la suerte que tenemos de poder ir a la escuela»… es la frase inicial del documental «El camino a la escuela». La película sigue a niños de tres continentes y culturas muy diferentes en su viaje diario «hacia el conocimiento.»

En Kenia, Jackson y su hermana, que tienen que evitar a los elefantes en su recorrido diario de dos horas de ida y otras tantas de vuelta, en una fecha especial para Jackson, que ese día es responsable de izar la bandera. En Marruecos, Zahira y sus dos amigas, que viajan a través de las espectaculares montañas del Atlas durante unas cuatro horas todos los lunes y los viernes en su camino de ida y vuelta al internado. En la India, Samuel, cuya precaria silla de ruedas empujan sus hermanos durante más de una hora en cada sentido todos los días. Por último, en Argentina, Carlitos y su hermana, que cabalgan por Patagonia en el caballo de su padre durante unas tres horas cada día.

Todos ellos tienen en común el estar caminando en la dirección de sus sueños, hacia su oportunidad de convertirse en médicos, maestros, ingenieros… y de acceder a las oportunidades que sus padres nunca tuvieron. Por eso están alegres, vibrantes y listos para desafiar todas las dificultades.

Cuando vi este documental, que me conmovió hasta las lágrimas, no pude impedir sentir un agudo contraste entre la tenacidad y la esperanza de estos niños y la apatía de muchos niños occidentales -incluidos los que veo en las calles de Barcelona- a los que llevan a la escuela a regañadientes sus padres «quitanieves», sus abuelos, sus niñeras… y para quienes la escuela es muchas veces más una tarea que un placer y la Educación en la forma en que aún se concibe en muchas escuelas es considerada algo monótono.

¿Ha perdido su mística la Educación? ¿Por qué parece que estamos produciendo colectivamente en esta área clave resultados que nadie quiere? ¿Qué estamos haciendo mal que nuestros hijos no luchan por ir a la escuela?

Cuando trabajo con líderes de distintos sectores, a menudo tengo la oportunidad de ser testigo de la importancia del impacto que los buenos maestros han tenido en sus vidas. Esos buenos maestros se convierten en referentes, y aprovechan su oportunidad para hacer que sus alumnos se sientan «descubiertos», fuertes y capaz de realizar sus sueños. Yo tengo a los míos aún muy presentes en mi vida, y estoy segura de que si cierras los ojos, te vendrá la imagen de alguno de los tuyo… Así veo también a muchos de los maestros y profesores que vienen a los Programas de Educación Relacional que hacemos con mis colegas del Instituto. Tienen en común que se preocupan y que están intentando luchar para ser parte de la solución en un sistema sujeto a tantos desafíos que a veces parecería como si alguien estuviera tratando de destruirlo a propósito, a pesar de ser el medio más importante para construir un mejor futuro para muchos niños y el factor clave para promover la movilidad social. Uno podría preguntarse si en los países occidentales nos consideramos ya «graduados» de esa fase y por lo tanto no necesitáramos crear un mejor futuro para nadie.

Para aquellos de vosotros que estéis perdiendo la fe, os sugiero ver este documental de Pascal Plisson. Es posible que no encontréis una respuesta a los muchos males que afligen a nuestros sistemas de Educación… pero tal vez sí os sirva para reconectaros por un momento con la esperanza.
0

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de privacidad, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies